Reflexiones
“En el oficio de historiador hay tres facetas que
pueden reconocerse: investigación, docencia y difusión. La mayoría de los
historiadores han puesto el acento en alguna de ellas. En mi caso he trabajado
en las tres direcciones, pero ha sido la difusión el mayor aporte al
convencerme que, siendo Chile uno de los países que cuenta con una densa
historiografía, incluyendo unas cuantas obras monumentales; no obstante, como
ha reparado más de algún observador extranjero, la mayoría de los chilenos
ignora su historia”.
“Ante esa realidad he preparado la edición de unos
cuantos libros de difusión, algunos instrumentales, al servicio de profesores,
estudiantes y periodistas; pero ha sido la prensa una tribuna que me ha
permitido entregar información, motivación, denuncias y propuestas sobre la
cultura nacional y algunos grandes temas de la civilización contemporánea”.
“El mundo académico escribe para el mundo académico,
nuestro empeño es escribir desde el mundo académico para la sociedad,
especialmente para el sistema escolar, los medios de informativos, las
agrupaciones culturales y todos aquellos hombres y mujeres que siguen fieles a
otra vieja sentencia: ‘no solo de pan vive el hombre’”.
“Fatigado de tanto hilar fino, he decidido hilar
grueso para un telar artesanal”.
“Es satisfactorio llegar al final del camino con la
frente en alto, mirar a los ojos de quien sea sin avergonzarse de nada. Sin
embargo, es perturbador mirarse al espejo y sentir que la ebriedad ideológica
puede llevar a comprar el cerro Santa Lucía. Pero no hace falta arrepentirse de
ideales tan nobles como la justicia social, la ilustración del pueblo, las
libertades públicas y los derechos humanos. Es claro que tras esos propósitos
se han instalado el cinismo, cuando comenzó a quedar claro que aquella promesa que
la tierra sería el paraíso de toda la humanidad se la llevó el viento del
fracaso; constatación que no debería conducir al escepticismo, porque un mundo
mejor es posible; un país mejor es posible, pero siempre que los proyectos se
construyan con los pies en la tierra”.
“Duermo largo y bien, con la conciencia tranquila. Soy
hijo de mis obras y no de las escaleras políticas”.
“Hay cosas que pudieron hacerse mejor. Unos cuantos
errores propios de la condición humana y otros de mi excesiva premura por sacar
las cosas adelante”.
“La vejez llegó de golpe ¿Cómo se fue la vida a la
velocidad del relámpago? Pero todavía puede quedar algún futuro en el que
espero realizar las tareas y sueños inconclusos”.
“Voy a exprimir hasta la última uva del racimo; voy a
trabajar hasta el último día como si fuera el primero: ¡con ganas inmensas de
vivir! No tengo más remedio que disfrutar de mis oficios”.
Selección de párrafos extraídos del libro biográfico La vida como faena, de Alejandro Witker (segunda edición de 2023).
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